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Propuesta metodológica
para la sistematización de experiencias educativas transformadoras
Sistematización de experiencias educativas1
Las experiencias educativas están cargadas de enseñanzas y conocimientos, pero las demandas de la acción muchas veces nos impiden percibirlas claramente y convertirlas en aprendizajes conscientes, fundamentados y compartibles. La Sistematización de Experiencias en los Centros Educativos, pretende explicitar, organizar y por tanto, hacer comunicables, los diversos saberes adquiridos en las experiencias, convirtiéndolos en conocimientos producto de una reflexión crítica sobre la práctica que alimente nuevas prácticas en un sentido transformador.
Hay muchas maneras de hacer una Sistematización de Experiencias, porque va a depender de cuál es el objetivo específico que tengamos, de qué dimensión sea la experiencia a sistematizar o de quienes, y cuántas personas vamos a participar en un proceso de sistematización, las condiciones y tiempo que tengamos disponibles, entre otras posibilidades.
Por ello, más que un método cerrado, único y uniforme, hemos venido trabajando en una Propuesta metodológica estructurada, pero muy flexible, pensando no en «pasos a seguir», sino en momentos metodológicos que se articulan a través de un proceso de construcción y producción de conocimientos desde la experiencia.
Por ello, el primer momento es, precisamente, el Vivir la experiencia. Esa es la condición básica para poder sistematizarla. Entonces, a partir de la experiencia vivida es que podemos proponernos hacer un Plan de Sistematización, delimitando el tiempo y lugar de la experiencia que queremos abordar, los objetivos que queremos conseguir con ella y algún eje transversal que nos permita tener un hilo conductor. En dicho plan también identificamos las fuentes de información que tenemos y diseñamos un procedimiento específico para realizarla. A partir de allí, y de lo que tengamos registrado o documentado, surgen las posibilidades de Reconstruir y Recuperar la historia de ese proceso vivido y tener así un panorama global de todo el proceso. Dicha recuperación se convierte en la condición para Interpretar Críticamente la experiencia: el porqué de sus cambios, las tensiones de fondo, los desafíos resueltos y no resueltos, sus tendencias y proyecciones, etc., en una palabra: los aprendizajes. Y así llegamos a un momento clave, que es la Comunicación de los aprendizajes, para compartir saberes y conocimientos, así como para orientar nuevas perspectivas.
Veamos con más detalle las características de cada uno de estos momentos:
4.1. El punto de partida: vivir la experiencia
Se trata de partir de la propia práctica educativa, desde las vivencias y experiencias de todas las personas e instancias de la Comunidad Educativa: equipos directivos, profesorado, personal administrativo, estudiantes, padres y madres de familia. Es importante estar presente en la experiencia educativa con la atención puesta en nuestro alumnado, enfoques, objetivos, etc. y no centrarla en exceso en el propio proceso de sistematización.
Es importante, entonces, ubicar el contexto del Centro, el momento que está viviendo y sus necesidades más importantes. Además, tener en cuenta sus antecedentes, las formas de participación del profesorado, alumnado, padres y madres de familia. Asimismo, tener en cuenta sus vínculos con el entorno en términos de la problemática social, política, cultural que se vive en el barrio o zona en que se encuentra el centro y de donde proviene el alumnado.
Es fundamental que se vayan realizando y guardando registros de lo que acontece durante la experiencia: cuadernos de anotaciones, fichas, informes, actas, todo tipo de documentos que se van produciendo. También fotografías, grabaciones, vídeos, dibujos, recortes de periódicos o incluso materiales que se colocan en sitios web o publicado vía redes sociales. Todos ellos nos «hablan» de la experiencia desde las distintas voces y vivencias.
4.2. El Plan de Sistematización
Se trata de construir una propuesta concreta de qué se quiere sistematizar, para qué hacerlo y cómo. Para ello nos respondemos a las siguientes preguntas:
¿Qué experiencia(s) queremos sistematizar?
Se trata de delimitar la experiencia a sistematizar: escoger la o las experiencias concretas que se van a sistematizar, indicando el lugar donde se ha llevado a cabo, así como el período de tiempo que se va a escoger para esta sistematización (no se trata de cubrir toda la experiencia desde sus orígenes hasta el momento actual, sino aquella parte que sea más relevante en este caso.
Por ejemplo:
La Semana de la Solidaridad que realizamos anualmente con la participación de toda la Comunidad Educativa
¿Para qué queremos hacer esta sistematización?
Se trata de definir el objetivo de esta sistematización, teniendo muy clara la utilidad que va a tener hacer para el Centro esta sistematización en particular.
Por ejemplo:
Obtener aprendizajes que nos permitan dotar a dicha celebración de un sentido común con un enfoque transformador para la Ciudadanía Global.
¿Qué aspectos de la(s) experiencia(s) nos interesan más?
Se trata de precisar un eje de sistematización, un hilo conductor que atraviesa la(s) experiencia(s), referida a los aspectos centrales que nos interesan sistematizar este momento. Nos permite concentrarnos en algunos elementos y evitar que nos dispersemos en el análisis y reflexión crítica. Puede ser el momento para identificar qué rasgos de un Centro Educativo Transformador nos interesa explorar con más detalle, o si queremos profundizar en la cultura del centro, en sus principios metodológicos o en sus políticas.
Por ejemplo:
Formas de participación autónoma del alumnado que permiten vincular la festividad a su realidad- Vínculo con las Claves Pedagógicas y Metodologías Transformadoras.
¿Qué fuentes de información vamos a utilizar?
Se trata de identificar y ubicar dónde se encuentra la información que se necesita para recuperar el proceso de la experiencia y ordenar sus principales elementos. En ese sentido, será importante ubicar y organizar todos los registros que se tengan y que puedan ser útiles para esta sistematización. Es muy importante no limitarse a lo que recordamos de memoria, pues ésta es muy selectiva y realmente recordamos sólo una parte pequeña de lo sucedido y además los recuerdos están marcados por lo que nos impresionó más sea positiva o negativamente, dejando de lado otros factores que pueden ser importantes.
En algunos casos, si se cuenta con registros insuficientes, se podría buscar complementar la información vía entrevistas colectivas o individuales, pero tomando en cuenta el criterio señalado en el punto anterior.
¿Qué procedimientos vamos a seguir?
Se trata de hacer un plan operativo de sistematización: definir las tareas a realizar (sesiones que vamos a dedicar para definir el plan, organización de la información requerida, reconstrucción de la historia…) quiénes serán responsables de cumplirlas, quiénes serán las personas que van a participar, cuándo y cómo. Qué instrumentos y técnicas se van a utilizar.
Asimismo, identificar con qué recursos humanos y materiales se cuenta, cuál será el cronograma de actividades, el tiempo a dedicar y el presupuesto que se requiere.
También es un momento para pensar con quién se quiere compartir los resultados del proceso de sistematización, cuándo hacerlo y cómo comunicarlos.
4.3. Recuperación y reconstrucción histórica del proceso vivido
Se trata de hacer una reconstrucción ordenada de lo que fue sucediendo en la experiencia, tal como sucedió, normalmente de forma cronológica, de acuerdo al período delimitado y basándonos en los registros que tenemos. En este momento se puede identificar los momentos significativos, las principales opciones realizadas, los cambios que fueron marcando el ritmo del proceso y llegar a ubicar las etapas que siguió el proceso de la experiencia.
Esta recuperación es conveniente hacerla en forma colectiva o distribuyendo aspectos o períodos por pequeños equipos, con el fin de que todas las personas que vivieron la experiencia puedan contribuir a construir esa visión panorámica e integral del proceso.
Se trata de organizar de forma descriptiva y narrativa toda la información disponible sobre los distintos componentes de la experiencia, teniendo como guía el eje de sistematización. Por ejemplo, los principios pedagógicos y claves metodológicas (rasgos 6 a 10).
4.4. La interpretación crítica y las reflexiones de fondo: análisis y síntesis
Se trata de iniciar la fase interpretativa sobre todo lo que se ha descrito y reconstruido previamente de la experiencia. Analizar el comportamiento de cada componente por separado y luego establecer relaciones entre esos componentes, abordando lo que aparecen como puntos críticos e interrogantes.
Se trata de preguntarnos por las causas que han marcado el proceso de la experiencia, identificando sus tensiones y contradicciones, continuidades y discontinuidades. Busca entender los factores claves o fundamentales; (¿por qué pasó lo que pasó y no pasó de otro modo?).
Es el momento para confrontar las reflexiones e interpretaciones surgidas de esta experiencia con las de otras experiencias y también con planteamientos o formulaciones teóricas. (concepciones educativas, propuestas pedagógicas, enfoques metodológicos, visiones sobre la realidad, etc.)
4.5. Comunicación de conclusiones y recomendaciones
Se trata de llegar a las principales afirmaciones que surgen como resultado del proceso de sistematización, de acuerdo al objetivo que nos habíamos planteado y con relación al eje o rasgos del CET que hayamos abordado. Mirar lo que enseña esta experiencia para el futuro de ella misma y para el de otras experiencias, compartiendo y confrontando dichos aprendizajes.
Es importante no limitarnos a un solo producto comunicativo («el documento» final) sino diseñar una estrategia de comunicación que permita compartir con las Redes a las que pertenecemos los resultados con todas las personas involucradas y con otros sectores interesados, pensándola en función de a quién va dirigida y que sea parte de un proceso educativo más amplio.
Recurrir formas diversas y creativas de comunicación aprovechando todo el material utilizado en la sistematización: vídeos, teatro, foros de debate, colección de folletos, fotonovelas, programas radiales, etc.